Hacia una España Mejor

viernes, junio 29, 2007

El mal y el bien


Los obispos llaman a los padres a la desobediencia civil y a que rechacen la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Advierten a los centros escolares que impartan esta asignatura de que “estarán colaborando con el mal”.
Cuando cualquier ciudadano se interese por el contenido de esta asignatura se dará cuenta de inmediato que “la misma pone las bases, y repito lo dicho por el catedrático de Derecho Constitucional de la UB, J. A. González Casanova, de un futuro comportamiento cívico, democrático, patriótico de verdad, informado, responsable y participativo. Promueve el respeto y la ampliación de todos los derechos humanos y de toda minoría social; presenta el diálogo como única solución de los conflictos, la igualdad de géneros, la solidaridad sin fronteras, la paz en la justicia; combate la xenofobia y el racismo; describe objetivamente y ensalza la pluralidad política sin autoritarismos, así como la nacional, cultural y lingüística de los españoles; la laicidad del Estado y el valor de la religión, las reglas éticas entre partidos, el análisis científico de las ideologías y los deberes ecológicos; todo ello sin sectarismo ni dogmas doctrinales impuestos a los alumnos”. Esto es, sencillamente, educar para la democracia y por tanto a favor de la tolerancia y el respeto a los demás y hacia uno mismo. Y yo me pregunto: ¿Esto es el mal? ¿Qué es el bien? ¿El bien es volver a educar a los jóvenes inculcándoles el “espíritu nacional” basado en la intolerancia, en el sectarismo y contra la democracia, o en el nacionalcatolicismo que tanto bendijeron los obispos en la época franquista?
¿Qué es el bien? ¿El bien es no respetar la memoria y la dignidad de los miles y miles de personas que ejecutó el régimen de Franco? ¿El bien se comprende dentro de la intolerancia de los obispos que niegan a los republicanos muertos de forma tan condenable una sepultura digna? ¿El bien consiste en beatificar a los mártires del bando de los rebeldes, de Franco? ¿El bien se entiende desde la iniciativa del arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco, de construir una basílica cuyo proyecto ya está en marcha y que tendrá una superficie de 3.300 metros cuadrados para rendir homenaje a los mártires canonizados, dedicando el nuevo templo a los mártires de la guerra? A los mártires del bando rebelde, a los del bando del general golpista. Los otros que sigan enterrados en los bordes de las carreteras o en pleno campo. Pero sigo preguntando sobre el bien y pregunto: ¿El bien consiste en rechazar la Educación para la Ciudadanía y pretendiendo ser, los obispos, los educadores de nuestros jóvenes enseñándoles o no olvidar lo a que a los obispos no les interesa que se olvide? ¿El bien es honrar a unos y humillar a otros? ¿El bien no es reconocer, cosa que no hacen los obispos, que todos son hijos de un mismo Dios?
Naturalmente mis preguntas sobre el bien no serán respondidas por ningún obispo. Los obispos piden silencio y olvido, pero ellos gritan y no olvidan.