Hacia una España Mejor

martes, abril 06, 2010

Corrupción y embarazo


Hay quien a estas alturas aún cree que lo de Jaume Matas, les ha caído de sorpresa a los dirigentes del Partido Popular. Es posible que esto les haya ocurrido a muchos ciudadanos de las islas baleares por no saber cuáles eran los emolumentos, los oficiales, que por razones de su cargo percibía el ex presidente balear y de ahí que nos les llamara la atención el hecho del aumento patrimonial de Matas, pero en el Partido Popular sí sabían cuáles eran sus ingresos procedentes de su sueldo y que no había nada más que pudiera justificar la compra y restauración del palacete y de los dos pisos, uno en Madrid y otro en Mallorca que supuestamente adquirió y que figuran a nombre de otra persona, cuestión esta que el juez no parece compartir.
No, esto no ha supuesto ningún “descubrimiento” para los populares. Este tipo de cosas son como un embarazo cuando se quiere ocultar. La naturaleza actúa por si sola y nadie puede evitar que el vientre se hinche y ponga a la vista de todos lo que es evidente. En el caso de Matas, todos, en el Partido Popular, veían como se hinchaba su patrimonio y su tren de vida y todos en el Partido Popular sabían que aquello no se correspondía con el sueldo que percibía por su cargo y que eso, la gestación de su fortuna, algún día acabaría manifestándose en algo que todos pudieran ver y contemplar. Esto de la corrupción es muy similar, como antes he dicho, al desarrollo de un embarazo que al final y por mucho que se quiera ocultar, el alumbramiento es inevitable y el resultado no es otro que el fruto de aquel momento de gozo sale a la luz para demostrar que era cuestión de tiempo el que se pudiera descubrir un hecho irregular, aunque el embarazo no lo es, según las circunstancias, pero la corrupción sí.
No, yo soy de la opinión de que en el PP estaban al tanto del “embarazo” de Jaume Matas. Pero visto lo que está ocurriendo se puede decir que ha sido un “embarazo” problemático que al final ha resultado mal. Para Matas y el PP, claro.